EMBAJADORES. En otra pésima presentación en el marco de la “era Prigioni”, Argentina cayó anoche como local ante Uruguay por 61-44. La diferencia y el marcador alcanzado por el representativo nacional son solo dos de los datos visibles de lo que fue una noche largamente olvidable para el basquet argentino. Es que el combinado albiceleste mostró un exasperante individualismo -¿producto de la nueva filosofía que intenta insertar el DT desde su asunción?- el cual, sumado a la bajísima efectividad y el abuso del tiro exterior, dio como lógico resultado una derrota que antes del salto inicial no cabía en la cabeza de nadie o casi nadie. Pero se reitera, la diferencia e incluso el resultado, no sería tan doloroso si Argentina hubiera caído “en la suya”. ¿Y cual es la suya? Precisamente aquélla que la llevó a ocupar lugares destacados en el ámbito mundial de la mano de juego colectivo, actitud, convicción. Y en ésta palabra quizás estén gran parte de las respuestas. Anoche, en determinado momento, Argentina se veía como un conjunto de jugadores -los cinco que estaban en cancha- dispersos en el parqué esperando que el que tuviera la pelota tomara alguna decisión -en la mayoría de los casos la de tirar, generalmente desde muy lejos y con bajísima efectividad- sin otro patrón de juego. Pero los problemas no se circunscribieron solo al ataque, ya que Uruguay encontró facilidades en una defensa que mostró más de una desatención. Así, el panorama de Argentina no solo para el partido de éste lunes ante Panamá, es sumamente oscuro, porque un equipo sin identidad difícilmente logre transitar exitosamente el camino que, en éste caso, lo deposite en un Mundial. Párrafo aparte para el chaqueño Gonzalo Corbalán (14 puntos y 2 rebotes) que después de un ingreso no muy bueno en el inicial fue “castigado” con 10 minutos en el banco -reingresó promediando el segundo cuarto- y despues tuvo una ráfaga en el tercer cuarto para por lo menos acercar a Argentina en el marcador. Pero el problema no son los jugadores, pasa por otro lado y bien puede definirse como un error de filosofía lo que dá como resultado un pedido urgente de regresar a lo “Argento” para construir desde alli, con las capacidades y desventajas propias de los jugadores de éstas tierras, una identidad sólida que al menos permita “morir -o vivir- con la nuestra”.
Sin identidad, Argentina fue vapuleada
Publicado por Silvio Buittoni en febrero 28th, 2026
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