
INSTITUCIONAL. Pasaron presidentes, muchos; pasaron compañeros -el inolvidable Gordo Torres, la muy querida Maruca-; pasaron obras -desde la cancha “sub nivel” hasta la actual que además de vistió de parqué en lugar del recordado calcáreo de tantas jornadas de gloria- pero él siguió allí. Inmutable, siempre atento, dispuesto a solucionar cualquier inconveniente o detalle que fuera necesario dentr0 o fuera de la cancha. ¿”Que necesitas”? (para estar bien, para completar lo que te falta) era “su” frase. Siempre servicial y, se reitera, predispuesto a solucionar lo necesario. Y así transcurrió su vida -literalmente- dentro de su Hindú Club, hasta que hace apenas un puñado de días le llegó la merecida jubilación a Juan Angel Lucchini, el nombre de quien todos conocimos siempre como Juancito. Sí, de él estamos hablando, el Hindú hecha persona y que este sábado por la noche recibió un merecido reconocimiento por parte de la dirigencia del Bólido verde recibiendo una camiseta con el “52″ (sus años en el club) y una plaqueta. ¡Salud, Juan! ¡Salud, campeón (porque vos también lo sos)!

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